En la habitación sin tiempo; entrevista a la artista Sofía Madrigal
Autor(a): Alina González · Follow // Tiempo de lectura 22 min
“Abandonad toda la esperanza
vosotros que entráis.”
Entrar “en la habitación sin tiempo”, es entrar a un mundo poblado de mujeres-niñas que te invitan a dialogar, o te sumergen en un sueño, o te susurran historias al oído. Es entrar a un mundo perturbador, a esa íntima habitación de transparentes velos, movidos apenas por la brisa de la tarde, allí, donde me senté con Sofía a escucharla hablar lejanamente, sin tiempo. Oía su voz o era el llanto de Martirio exhibiendo sin pudor su cuerpo ambiguo sobre un cojín púrpura, con su corazón pintado y sus estigmas. Oía su voz, o era el susurro de Espectra ya sin mirada, agonizando cubierta por un delicado encaje. ¿Era el tapiz rojo, su sangre? Oía su voz decir: Soy la Virgen Mestiza con su cuerpo tatuado como una mujer indígena. Y en otro espacio de la sala la muerte muy pronta asomándose poniendo fin a la vanidad porque no hay máscara que oculte la verdad. Oía su voz susurrándome al oído, contándome historias atravesadas por la infancia, por sus miedos. Oía su voz…como un solo eco en esta habitación sin tiempo.
El mundo de Sofía, es un mundo que habla de la feminidad. Y se construye a partir de su propia subjetividad, como de sus recuerdos y emociones. Sus muñecas abordan “…el cuerpo femenino, cuya delimitación configura un mapa. Tal término alude a la territorialidad corporal…” (Mandel Katz, 2010, p.III) Sofía Madrigal elige como medio plástico lo objetual, o escultórico, que ella pinta, y enriquece con diversos elementos como pelucas y vestidos diseñados y cosidos por ella misma, así como los escenarios o camerinos donde ambienta a sus muñecas, valiéndose de una rica información visual y estética que va desde lo precolombino, la imaginería colonial, al arte contemporáneo, fotográfico y performativo. Sus personajes, no son para agradar, sino que perturban, nos enfrentan al dolor, a la agonía, al sufrimiento, al horror y por ende, a la estética de la fealdad como oposición a la belleza. “Lo feo se entiende como señal y síntoma de degeneración…Todo indicio de agotamiento, de pesadez, de senilidad, de fatiga, toda especie de falta de libertad, de forma de convulsión, de parálisis, sobre todo el olor, el color, la forma de la disolución, de la descomposición…todo esto provoca una reacción idéntica, el juicio de valor “feo…” (Ecco,2007, p.15) Su obra linda más entre lo performativo. Así, por ende, sus muñecas no esconden su desnudez como las vírgenes religiosas, cubiertas por velos, y tampoco se muestran como objetos pasivos sino que cumplen una función ritual.
Alina González:
Durante la visita guiada comentabas que esta serie la habías presentado como tu proyecto de graduación sin incluir las pinturas. ¿Es así?
Sofía Madrigal:
Sí, presenté mi proyecto de licenciatura “Subversiones del cuerpo icónico: Exploración y reflexión sobre las representaciones femeninas a través de muñecas articuladas policromadas” en noviembre del. año pasado (2025) con 5 muñecas: “La Virgen Mestiza”, “El sueño de Martirio”, “El nido de Arpía”, “El tiempo de Espectra”, y “El fin de la Vanidad”. El resto de obras que están En la habitación sin tiempo”, surgieron como maneras de conectar y poder cerrar gran parte de los procesos creativos que sentí que habían quedado “flotando” y no había podido explorar o incluir con el cumplimiento académico.
Alina González: ¿De dónde proviene tu interés por los “assemblages” o bien el “arte objetual”? ¿Hay vínculos con la obra de Joseph Cornell, Hans Bellmer o la imaginería religiosa?
Sofía Madrigal:
Creo que siempre lo he tenido desde pequeña estaba obsesionada con las muñecas, casas de muñecas y miniaturas de todo tipo. En algún momento comencé a construir casitas de papel, con muebles y algodones como personajes. Tiempo después, navegando el Internet, descubrí obras de Koitsukihime, Mari Shimizu, Maryna Bychkova y Marmite Sue y ya en los estudios universitarios conocía los artistas como Hans Bellmer, Joel-Peter Witkin y Jan Švankmajer. Todo esto ha sido una fascinación entre el trabajo manual de este tipo de proyectos que presentan el objeto que no se desliga de su creación por manos humanas y por lo tanto toda la investigación y experimentación detrás del objeto.
Alina González:
Entre otros artistas podríamos citar al venezolano Armando Reverón, principalmente conocido por sus pinturas, pero también, por las muñecas que confeccionaba con medios como la tela y pintaba al punto de convertirlas en personajes con las que convivía dentro de su mundo. Es probable que a Reverón le resultaran fascinantes, eróticas y “bellas”, sus muñecas, lo que para muchas personas, por el contrario, monstruosas, grotescas y “feas”.
En el caso de Joel-Peter Witkin, él se sirve de la “apropiación” como lenguaje visual para crear un mundo a partir de la estética de lo “grotesco”, o la “fealdad”. Pero como afirma Umberto Ecco: “…la historia de la fealdad tiene algunos rasgos en común con la historia de la belleza.” (Ecco, 2007, p.8) Y eso es la que se percibe en Witkin, quien ambienta sus imágenes perturbadoras, pero a la vez, “bellas”, utilizando una ambientación fotográfica decimonónica.
Sofía Madrigal:
Witkin parte de una tremenda investigación, ya que, su trabajo es muy amplio. Sus modelos se convierten en objetos bellos a través de ¨lo grotesco” para obtener resultados que generan lo sublime, y eso me fascina.
Alina González:
Hay algo que hace fabuloso y cautivador en tu muestra y obviamente, son tus muñecas, las principales protagonistas de esta serie: “En la habitación sin tiempo”. Cuéntame, ¿cómo las realizas, y ¿cuál es el proceso? En la visita guiada contabas que son de papel pintadas al óleo, a pesar de dar un aspecto de madera como la imaginería policromada colonial.

Sofía Madrigal:
Para comenzar, hago las muñecas a partir de un dibujo a escala para usarlo como referencia. Luego, comienzo con mucho papel periódico y cinta. Hago moldes para todas las partes de la muñeca, como armadura interna, a la cual, le coloco una masa de papel reciclado que previamente he desgranado, licuado, colado y añadido cola blanca. Esto lo dejo secar hasta que se ponga sólido. El tiempo de secado suele ser una semana. Una vez secas las partes, las corto en el medio para sacar el molde y vuelvo a unirlas con goma dejando las piezas huecas. Luego comienzo a moldear con masa de papel comercial, que me permite lograr todo tipo de detalles, siendo este, el proceso que suele tomar más tiempo para que logren calzar las articulaciones. Lo siguiente sería lijarlas y aplicar una capa de pintura-base que hago con pigmentos. Una vez seca, aplico capas muy delgadas de óleo para asimilar las capas de piel. Finalmente coloco cuero en todas las cuencas de las articulaciones para evitar que se raspen y uno toda la muñeca fuertemente con un tensado.
Alina González:
Algunas de las muñecas suelen estar vestidas como “Primigenia”, otras desnudas, como “La Virgen Mestiza”, con tatuajes que hacen referencia a las muñecas o trípodes precolombinos. O como el caso de “El sueño de Martirio”, una muñeca andrógina o trans que tiene llagas en los pies y las manos como las de un Cristo, o bien, una larga cabellera con expresión de Virgen dolorosa.

PRIMIGENIA
Sofia Madrigal:
La policromía tiene la capacidad de que la escultura tome vida y las muñecas son objetos performativos que, a través del juego de imitación, se convierten en personajes que habitan nuestras tensiones morales y sociales. En esta intersección que surge con la tridimensión, el desnudo tiene la capacidad de recuperar una visión sagrada, donde la pintura dota de aliento vital, erotismo y presencia a un cuerpo inerte, convirtiéndolo en un ser latente.
Alina González:
En “La Virgen Mestiza” se observa tanto la “decoración corporal”, la “máscara” o el tatuaje, que remiten a culturas ancestrales como en África, Oceanía, y en las culturas precolombinas y tribus del Amazonas. Particularmente, dentro de la imaginería religiosa, las imágenes policromadas eran producidas con tal realismo o efecto animista para causar en los creyentes a través del dolor, un sentimiento hacia la fe. “…La imagen encarna lo que representa y la identidad visible entraña la identidad invisible. El arte es pues esencialmente un medio material de alcanzar, mostrar y hasta introducir en el mundo de los sentidos las fuerzas espirituales.” (Huyghe, 1977, p.78)

LA VIRGEN MESTIZA
Sofía Madrigal:
Eso me gusta muchísimo, ese momento en que el cerebro tiene que decidir si es real o no, si está viendo una virgen que está flotando en el cielo o solo la representación de un ser divino.
Alina González:
A manera de anécdota, en una ocasión, estuve en una iglesia en San Cristóbal de Las Casas, donde había una Virgen Dolorosa cuya presencia era la de una niña con vestido blanco inmaculado y cuyo pecho estaba atravesado por siete puñales de plata. Lo que me causó una tremenda impresión que no se me olvida. Esas mismas expresiones de dolor, las percibo en “El sueño de Martirio”.
Sofía Madrigal:
Hay muchas imágenes religiosas que me fascinan. Me interesa mucho hacer una investigación y hacerlo en muñecas. Hay una escultura de bronce que se llama Santa Medicina por Eleanor Crook que está en el Museo de Ciencia en Londres. No la he visto en persona, pero me impresiona demasiado, es tanto el detalle que podría verla por horas.
Alina González:
Todo esto entorno al dolor, a la muerte, al sufrimiento, nos conecta con “lo grotesco¨ o la “estética de la fealdad”, algo que está implícito en tu obra.
Sofía Madrigal:
Intento tomar todos esos sentimientos y usarlos para cada obra, como una manera de exorcizarlos a lo material.
Alina González:
¿Con “exorcizar”, quieres decir en otras palabras, como traducirlo o expresarlo a través del material como lenguaje?
Sofía Madrigal:
Exacto, pero también sintiendo que a través del objeto creado me libero de esos sentimientos siendo canalizados a través de los procesos manuales que implican.
Alina González:
¿Sentimientos de dolor?
Sofía Madigal:
Sí, también, inseguridades y miedos internos, sobre la muerte, el dolor, la belleza…
Alina González:
A través del arte, de alguna forma, canalizamos ciertamente lo que sentimos, lo que nos atraviesa. “La creación artística es un proceso por el cual se entabla un diálogo con el propio ser, el cual puede considerarse una hipótesis frente al conflicto que plantea el mundo. Diez del Corral afirma que el arte tiene una especial significación al permitir que las mujeres encuentren la resonancia a sus sensaciones y experiencias personales.” (Mandel Katz, 2010, p.65)
Sofía Madrigal:
Expresar lo que no logro a través de las palabras, es como lo pienso también.
Alina González:
Con relación al título de la exposición “En una habitación sin tiempo”: ¿es una metáfora o alusión al recuerdo, a la casa donde creciste?
Sofía Madrigal:
“En la habitación sin tiempo”, es mi habitación que he tenido desde la infancia. En algún momento de pandemia, separé mi cama a otra habitación, pero puedo decir que, toda mi vida la he pasado en ese mismo espacio. Es mi taller, de donde salieron todas las obras de la exposición, incluyendo mis objetos de interés, cosas que colecciono, juguetes, peluches, ropa, mucha ropa. Así que para la expo. se había convertido en un espacio sagrado.
Alina González:
Es tu templo, tu refugio y de alguna forma representa metafóricamente el útero materno.
Sofía Madrigal:
Justo cuando planteaba el montaje, me interesaba mucho el elemento de la cortina, como la que separa, pero igual, permite ver, a diferencia de la puerta. No es un elemento que realmente vaya a bloquear, si alguien quiere pasar en medio. Para mí también representa el paso del tiempo a través del movimiento que le da el viento. En Lado B, las cortinas trascienden su función de guía para convertirse en dispositivos que enmarcan cada pieza. Funcionan como contenedores de un espacio y un tiempo ya transcurridos, rescatando la esencia del proceso en el taller y transformándolo en memoria visual.

Alina González:
Esa descripción poética que haces de la cortina movida por el viento, me recordó la obra al temple de Andrew Wyeth: Wind from the Sea. Y es que en realidad, en tu obra, la cortina y el viento se convierten en otros de tus protagonistas.
Sofía Madrigal:
El aire que fluye por las ventanas y mueve las cortinas se interpreta aquí como la respiración propia del espacio habitado.
Alina González:
Mencionabas en la visita guiada, el vestido que tu madre te hizo a los 6 años. Supongo que tiene un enorme significado emotivo, puesto que lo incluiste dentro de la exposición. Recuerdo que te referiste al metate que reprodujo tu madre en el vestido. Lo que conecta también con el trabajo que hiciste en el Museo Nacional, en donde entraste en contacto con piezas precolombinas y sacras.
Sofía Madrigal:
Claro, me lo había hecho para el día de las culturas. Lo cosió y pintó a mano. Me imagino que usando referencias de periódicos. Pues, veinte años después, cuando estaba haciendo voluntariado para el acopio del Museo Nacional, hice la investigación junto con un amigo sobre un metate de jaguar. Y ese tiempo que estuve en el acopio, fue donde surgieron muchas ideas y planteamientos para la licenciatura como con “La Virgen Mestiza”, así como “En la habitación sin tiempo”. Casualmente volví a encontrar el traje que hizo mi mamá unos días antes del montaje. Fue entonces cuando me di cuenta de que el metate de jaguar que inició todo era el mismo que ella había pintado.
Alina González:
¿Los personajes de tus muñecas: 1) La Virgen Mestiza, 2) el sueño de Martirio, 3) El nido de Arpía, 4) “El tiempo de Espectra”, 5) “El fin de la Vanidad, incluida “Primigenia” que según decías, fue la primera muñeca, además de ser mujeres o de representas la feminidad, son espejo de tu personalidad o como bien decías, reflejan tus diferentes estados anímicos.

EL FIN DE LA VANIDAD
Sofía Madrigal:
Son un poquito de todo. Mis estados anímicos, mi personalidad e idealizaciones que solo otorga el contacto con la masa, el dar forma a un cuerpo con los dedos, el puño o la palma. De manera freudiana, convirtiéndome en una madre fálica, la madre poseedora del falo. Es decir, la que controla todos los procesos de creación.
Alina González:
Tu obra “El fin de la Vanidad” es un claro ejemplo para referirse al concepto de la “fealdad”. Dentro de esta obra, la “belleza” o “vanidad” se ve de repente, expuesta a la “fealdad” interpuesta por el horror de la muerte.
Alina González:
Según Sigmund Freud: La mujer está castrada porque no tiene pene. En palabras suyas: “Probablemente ningún ser humano del sexo masculino puede eludir el terrorífico impacto de la amenaza de castración al contemplar los genitales femeninos.” “…el prototipo normal de todo fetiche es el pene del hombre, tal como el prototipo normal de un órgano desvalorizado es el pequeño pene real de la mujer: el clítoris.”
Sofía Madrigal:
Más allá del miedo a la castración me interesa el simbolismo del falo como la herramienta de la creación, en este caso pudiendo el artista ser el creador ya que el acto de “fecundación” ocurre en sí mismo. La madre fálica, fecunda, crea, cuida y nutre a su creación.
Alina González:
Hay una muñeca ambientada dentro de un camerino a la usanza de los camerinos coloniales. Por cierto, qué nombre tiene esta muñeca donde pintaste “La Magdalena peluda”?
Sofía Madrigal:
La muñeca de la caja no tiene nombre como tal, pero dándole interpretación a través de los personajes de la caja que pinté, son como autorretratos en donde uso mi propia imagen para retorcerla en seres medio-monstruos, medio diosas, como un contrario a las gracias o a las musas y al contrario, dándole la idealización del cuerpo “perfecto” a la escultura en la imagen de la muñeca pequeñita dentro de un espacio super pequeño, rodeada de seres extraños por así decirlo.

Sofía Madrigal:
Considero el gabinete como mi carta de amor a los procesos de creación que realicé en los últimos años, incluyendo mi sueño apocalíptico, en donde los personajes y la muñeca se encuentran frente al Valle Central -que se ve desde el patio de mi casa- todos habitando el mismo espacio en diferentes tiempos. De ahí, el nombre/poema con que la identifiqué: “…por la juventud que rezo por mantener y la premonición de una muerte colectiva.”
Alina González:
Eso percibí apenas los vi. Tus obras de ninguna manera pasan desapercibidas. Te atrapan, te cuestionan. A mí como mujer trans “El sueño de Martirio” me interpeló…me conmovió. Vi en esa muñeca atravesada por el dolor, lo que el San Sebastián representa para los gays como ícono identitario.

EL SUEÑO DE MARTIRIO
Sofía Madrigal:
No soy una persona creyente, pero siempre me ha parecido mágico la conexión que puede crear la imaginería, siendo objetos creados a partir de una febrilidad en la interacción divina o en un taller por múltiples manos y presente en todas las culturas. Es bellísimo ver todo lo que permite ese tipo de representación, como decís, de San Sebastián.
Alina González:
No hace falta ser creyente, ya que la imagen de San Sebastián trasciende lo religioso, al convertirse en un símbolo de lucha y resistencia. Si bien, el San Sebastián, al principio, representaba para la gente como protector de la peste y la muerte, luego se convertiría durante el Renacimiento y el Barroco en un tema recurrente, que de alguna forma, aludía a la homofilia. En el siglo XX, el escritor Yukio Mishima se fotografía emulando la imagen de San Sebastián pintado por Guido Reni “…tan chocante y que contiene además, expresada simbólicamente, una siniestra profecía. (…) El San Sebastián de Mishima es una muestra más de que “está haciendo lo que ha escrito”. Todos los lectores de Mishima recuerdan el capítulo de Confesiones de una máscara en el que refiere que su primera masturbación ocurrió, casi inconscientemente, al excitarse contemplando una reproducción del cuadro de Reni.”
En cuanto vi tu pieza “El nido de Arpía”, se me vino a la mente muchas de las representaciones mitológicas que aluden a figuras monstruosas. “En este universo vagan seres espantosos, repugnantes porque son híbridos que violan las leyes de las formas naturales (…) Las Sirenas que no eran mujeres fascinantes con cola de pez, como la representó la tradición posterior, sino pajarracos rapaces, Escila y Caribdis, Polifemo, La Quimera; (…) Cerbero y las Harpías; y además las Gorgonas (con la cabeza erizada de serpientes y colmillos de jabalí), la Esfinge, de rostro humano en un cuerpo de león, las Erinias, los Centauros, malvados a causa de la ambigüedad, el Minotauro, con cabeza de toro en un cuerpo humano, las Medusas…”
Sofía Madrigal:
Son preguntas que yo también me hago, al igual que las muñecas la feminidad es performativa. Mi cuestionamiento con piezas como “Arpía” es justamente el sentirse que a partir del cambio y el crecimiento para ser percibida como una figura terrorífica quedan los espacios de vulnerabilidad, del no querer abandonar el nido. Me interesaba llamarla Arpía porque ya la marcaba como un ser monstruoso, que en un proceso de transformación su nido se hace pequeño, sus alas son muy pequeñas para volar, y su cabello tan largo que solo serviría para enredar. En esta transformación que se ve algo expuesta o atrapada.

EL NIDO DE ARPÍA
Sofía Madrigal:
Similar al Tiempo de Espectra, como un cuerpo en descomposición, algo fantasmal y cubierto por el tiempo, pero igual, se mantiene como un cuerpo bello y joven, Como decía Poe que “La muerte de una mujer hermosa, es sin duda el tema más poético del mundo”, pero la “mujer”, en este caso nunca estuvo viva, es una muñeca.

TIEMPO DE ESPECTRA
“En la Edad Media, la muerte aparece a veces como algo doloroso pero familiar, una especie de personaje fijo (casi como un títere) en el teatro de la vida.”
Sofía Madrigal:
Salomé y la cabeza de Juan Bautista o Judith con la cabeza de Holofernes son obras que me interesan demasiado para futuras investigaciones.
Alina González:
Se ha normalizado esa idea a través de la mirada masculina, pero a las interpretaciones feministas del arte y la literatura, el enfoque y estudio entorno a estos personajes femeninos es otro. Donde las mujeres son vistas a través de una percepción no heteronormativa sino más como heroínas. Dentro de la exposición, pegados con alfileres, sobre las cortinas, pusiste los dibujos o bocetos, de tus muñecas, de tus bitácoras, los registros preparatorios para cada una de tus obras, algo que me llamó poderosamente la atención y que casi nunca se incluye ese importante detalle dentro de las exposiciones. Siempre quedan ocultos al público.

Sofía Madrigal:
Siento que contextualizan mucho mejor la obra y los procesos. Me gusta esa cercanía con la parte más oculta. Si te soy sincera. No me acuerdo muy bien, de lo que escribí en ellos. Eran cosas del momento.
Alina González:
Este pequeño pero potente mensaje: “Abandonad toda la esperanza vosotros que entráis.” Es como una especie de epígrafe.

Sofía Madrigal:
Me identifiqué con ese mensaje porque suelo pensar que así se siente encontrar una pasión dentro del arte y saber que ya no hay camino hacia atrás.
Alina González:
Dentro de esta gran instalación, están incluidas una serie de pinturas, que hacen eco con las muñecas, e incluso apareces o te autorretratas en posición de oración hacia tus muñecas.
Sofía Madrigal:
Sí, las muñecas eran esta parte más íntima de buscarle forma a sentimientos o cuestionamientos sobre el dolor, la muerte, la belleza, la feminidad, entre otros elementos; la pintura se convirtió en cómo contextualizaba los elementos que me inspiraban, e identificaban en mi espacio de vivir y trabajar como artista, como agentes inseparables. Son como ventanas a la habitación.

Yo no lo sabía. Realmente no sé si lo veía como opción, pero siempre estaba dibujando, o armando cosas que se convertían en juguetes. De pronto, solo siento que floté hacia el arte y tuve una conexión inmediata, que es algo que realmente disfruto.
Alina González:
Hay un autorretrato en especial en donde apareces con un espejo en la mano.

Sofía Madrigal:
Este autorretrato lo hice en el 2022 cuando tenía 25 años y fue de las primeras obras que sentí que había logrado algo. Lo platee como un autorretrato de mí, yo más joven, con un abrigo de piel que había conseguido en una tienda de segunda, y mi perrita que es una anciana y un espejo de plata viejo que refleja la cara sobre una superficie manchada.
Alina González:
…se puede entender como un doble autorretrato que plantea la dualidad.
Sofía Madrigal:
Lo volví a incorporar en la escena con Espectra para esta exposición, puesto que muchos elementos fuera de las obras como velas y telas son elementos que saqué de mi habitación.

Alina González:
Dentro de este imaginario de recuerdos, de nostalgias, autorretratos, y además de construir o esculpir tus propias muñecas, también performativamente, esculpes máscaras que te sirven para ocultar tu rostro u ocultarte del otro u otra. Creo que siempre usamos máscaras para ocultarnos, para no revelar a los otros, otras, otres quienes somos. Para no expresar lo que sentimos o nos hiere y en realidad los y las artistas cuando se autorretratan proyectan su propia imagen. Según René Huyghe: “A partir de la máscara, el artista está incluido por completo en un cascarón figurativo que gana existencia propia. Empieza a producirse una disociación entre el actor y el personaje…”
(Huyghe, p.85)
Sofía Madrigal:
La hice porque me daba mucha ansiedad que las personas me vieran durante la inauguración. En sí, andaba con otra máscara de papel y de pronto, iba a quitarme la máscara sin que nadie me viera. No sé si cambié de personaje o no, siento que todas mis obras han sido pedacitos de mí.

BIBLIOGRAFÍA:
- Atkins, Robert. (1990) Art Speak, New York: Abbeville Press. Publishers.
- Ecco, Umberto. (2007) Historia de la fealdad. Italia: Editorial Lumen, Primera edición.
- Freud, Sigmund. (2012) Tres ensayos sobre teoría sexual y otros escritos, España: Editorial Alianza editorial, tercera edición.
- https://www.royalacademy.org.uk/art-artists/name/eleanor-crook
- Huyghe, René. (1977) El arte y el hombre, Tomo 1, España: Libraire Larouse, novena edición.
- Mandel Katz, Claudia. (2010) Mapa del cuerpo femenino, Costa Rica: Editorial. UCR. 1era. edición.
- Vallejo-Nájera, Juan Antonio. (1990) Mishima o el placer de morir. Una visión honda y personal de un símbolo de nuestro atormentado tiempo. Barcelona : Editorial Planeta. S.A., Séptima edición.