Cuerpo de agua: obra reciente de Alejandro Villalobos

Cuerpo de agua: obra reciente de Alejandro Villalobos

Autor: José Ortiz · Follow // Tiempo de lectura 5 min

A punto de cumplir 50 años en el arte costarricense, el pintor y grabador que hizo célebre la "naturaleza furiosa" del trópico se reinventa con pasteles al óleo, cascadas y una nueva mirada sobre el agua.

En el taller de Alejandro Villalobos hay una caja de pasteles al óleo que estuvo guardada durante años. La había comprado en otra época, cuando le gustaba trabajar con ese material grasoso y céreo. Por razones que ni él recuerda bien, la dejó de lado y se dedicó a otras técnicas. Hoy esa caja está abierta, y las barras de colores vuelven a tocar el papel una y otra vez:"Volvió a seducirme el grafismo y el color que se logra con el pastel óleo”. Lo que empezó como un simple boceto terminó siendo obra completa. Ese giro inesperado en el proceso de un artista consagrado anuncia una etapa nueva.

Villalobos, conocido también como Tarzaán en el medio artístico, nunca fue un pintor de postales. Empezó en la Casa del Artista en 1977, guiado por el pintor Ricardo "Chino" Morales, y desde entonces su vocación se ha movido entre dos frentes: la pintura y el grabado. Se formó como bachiller en Artes Plásticas con énfasis en Grabado en la Universidad de Costa Rica, y en 1990 disfrutó de tres meses de beca en el Print Making Workshop de Nueva York, una experiencia decisiva para su obra posterior.

El paisaje llegó a finales de los noventa y ya no lo soltó. Lo que lo sedujo fue lo que él llama "dramatismo meteorológico": el sol que atraviesa las nubes cargadas, la lluvia sobre la montaña, escenas que estaban a la vuelta de su casa en Tibás. No buscaba el país de eterna primavera. Su tesis es que el costarricense no vive de acuerdo con el medio que le tocó, porque en un país tropical llueve mucho y el paisaje es violento, con tormentas, inundaciones y rayos.

Para pintar esa intemperie fue abandonando los materiales convencionales. Poco a poco sustituyó óleo y acrílico por pintura asfáltica, resinas, polvos metálicos, esmaltes y barnices industriales, y llegó a mezclar polvos de marquetería con barniz de poliuretano para pisos. La ironía no se le escapa: materiales muy contaminantes para retratar la naturaleza, sin ningún afán ecologista de por medio.

También se atrevió a salir del lienzo. En Silva pro nobis (2006) tomó más de sesenta cilindros de papel, de los que se usan para transportar material de impresión, y los convirtió en un bosque improbable que "plantó" en distintos puntos de la ciudad para evocar un paisaje extinto. 

El reconocimiento mayor llegó con Simplemente paisaje, una muestra en el Museo de Arte y Diseño Contemporáneo (MADC) que repasaba su trabajo entre el 2000 y el 2018 bajo la curaduría de Daniel Soto Morúa. El curador describió esa obra como una Costa Rica desnuda, atemorizante y exuberante. La exposición ganó el Premio Nacional de Artes Visuales Francisco Amighetti en la categoría bidimensional, y el jurado destacó su rica investigación y experimentación técnica.

Desde ese premio, Villalobos no ha vuelto a presentar una individual de gran formato. Según cuenta, salvo una pequeña muestra de monotipias, han pasado casi nueve años. Lo que viene para mayo del año entrante tiene un peso simbólico enorme: una exposición individual en el Museo Calderón Guardia para celebrar sus 50 años en el arte costarricense y sus 65 años de vida. Se titulará Cuerpo de agua.

El museo no es un lugar nuevo para él. En 2012 presentó allí Fluxus, otra muestra de pinturas de gran formato.

Esta vez el motor es más íntimo. Villalobos habla de un proceso terapéutico que le enseñó a mirar el agua de otro modo. Aparece primero como hilos que resbalan por las paredes de roca, "como las que uno ve cuando cruza el Zurquí, esas paredes que lloran", y luego se vuelve chorritos y pequeñas cascadas. "No llegan a catarata", aclara, "pero son cascadas".

Para él son una lección de fluidez. "El agua busca un camino siempre para fluir hacia su destino: un obstáculo lo rodea, lo salta, lo atraviesa por debajo." Dejar que las cosas encuentren su cauce se ha vuelto, en este momento de su vida, algo urgente.

Los fondos de esas cascadas no son siempre realistas. Alguien le dijo que sus paisajes eran "liminales", una palabra que él no había usado. Le gustó la idea de espacios de naturaleza que parecen extraños, suspendidos. Sus paisajes tampoco tienen presencia humana destacada. Le gusta imaginar cómo serían esos lugares hace dos o tres mil años, sin haber sido tocados por la huella del hombre.

Ese paisaje no es abstracto para él, es vivido. En 2018 hizo a pie el Camino de Costa Rica, desde Barra del Colorado hasta Quepos: doce noches, trece días. Fotografió, dibujó y pintó acuarelas en el trayecto. "Es una extensión de mi cuerpo", dice. De ahí el título de la muestra.

Antes de Cuerpo de agua, Villalobos prepara una colectiva en Galería Talentum con su amigo de siempre, Álvaro Gómez. Repiten lo que hicieron hace tres años, ahora en formato crossover: Villalobos experimenta con flores, el motivo de Gómez, y Gómez se atreve con el paisaje. Cada uno prueba el terreno del otro y presentará algunas piezas experimentales.

Esos experimentos, junto con la preparación de la individual, lo llevaron a bocetar. Es algo inusual en él. Casi siempre empezaba "a la prima", con telas imprimadas, fondos muy aguados y todo sucediendo en el piso. Como ahora piensa en formatos más grandes, decidió estudiar primero y crear algunos bocetos, y ahí apareció la caja de pasteles.

Le gusta del pastel óleo que se puede mezclar directamente, intervenir de inmediato, disolver con solventes, combinar con barnices y retocar con el mismo pastel. Es, dice, una técnica "versátil, maleable, dúctil". Sobre el papel deja huellas de espátula, de una tarjeta de crédito vieja, de un trapo, del dedo que esfuma. Para quien experimenta, esa amplitud es un lujo.

Al salir del taller, la caja de pasteles sigue abierta sobre la mesa. Alejandro Villalobos pintó durante décadas una naturaleza desbordada y hoy pinta una que encuentra su camino sin hacer ruido.

Regresar al blog

Deja un comentario

Ten en cuenta que los comentarios deben aprobarse antes de que se publiquen.

Publicidad