Ancestros de El Guarco: El arte que la tierra guardó
Autor(a): Luis Fernando Quirós Valverde · Follow // Tiempo de lectura 8 min
La nueva exposición del Museo Municipal de Cartago procede del rescate de más de 300 piezas originarias de este territorio, para cuestionar el relato eurocéntrico, y devolver la dignidad estética a los primeros pobladores del valle del Guarco.
Durante siglos, la identidad histórica de Cartago se edificó sobre los cimientos de la herencia colonial, la cual nadie ignora, pero con esta exposición se descubre la existencia de un arte de mayores destellos de originalidad y heredad del ayer. La educación costarricense nos acostumbró a mirar nuestro pasado a través del filtro de la conquista: las crónicas españolas, la heráldica, las tradiciones del vestir, entre otras con una visión pedagógica que muchas veces reduce lo indígena a un prólogo primitivo o exótico antes de la "civilización".
Sin embargo, bajo el suelo del Valle de El Guarco se advierte el latir de una historia mucho más antigua, rica y compleja que ahora empieza a emanar. Hoy se constata además la existencia de una animalística que sorprendió a aquellos moradores de la Costa Rica originaria, el hallazgo de huesos de mamut y perezoso gigante, develando que nuestra historia no estuvo aislada de la evolución en todo el mundo.

Descolonizar la memoria
Hace unos años cuando fui profesor de la Escuela de Artes Plásticas de la Universidad de Costa Rica, me tocó arbitrar un artículo de historia del arte para una revista académica de aquella universidad, y el mismo título integraba el equívoco: que el arte de este país comenzó cuando los maestros europeos llegaron a Costa Rica a fundar la Academia de Bellas Artes, y algunos hijos de cafetaleros viajaron al exterior a estudiar. Mi oposición fue total, pues nuestro arte costarricense empezó, como se documenta con esta muestra en el Museo Municipal de Cartago, al menos dos milenios atrás, y la escuela autóctona era el mismo entorno o Madre Naturaleza. Nuestro ancestro aprendió el uso de las espirales al mirar el serpentear de los reptiles, los oleajes marinos, la observación de los vórtices en los ríos, o al lanzar una piedrita en una poza apreciaron cómo que se formaban círculos concéntricos, además, acá he apreciado cerámicas con bases pentagonales, e incluso en una muestra en el Museo del Oro, Museos del Banco Central aprecié, una escudilla de cerámica con forma heptagonal, que son configuraciones de mayor complejidad geométrica y logarítmica, estética que nos dice del manejo abstracto de quienes las modelaron en barro en nuestros suelos patrios

La exposición “Ancestros de El Guarco”
Esta muestra emerge no sólo como un rescate arqueológico, sino como un acto de profunda justicia cultural y descolonización del arte mesoamericano y de todo el continente. Una de las cabezas exhibidas, en cerámica, procede del mismo logro técnico cerámico de la cultura Mochis del Norte de Perú. Demuestra que estos no eran pueblos aislados, sino que se movían por el continente o que acá llegaban esas hordas de migrantes de Aztán que refería Ybarra-Frauto, o de navegantes mundiales que hablaba el sociólogo Ivar Zapp en su libro Retorno de la Edad de Oro. La lengua cuadriculada de los Huetares, 2015, publicado por la Editorial Tecnológica.
Al reunir más de 300 piezas de piedra y cerámica —muchas de ellas provenientes del monumental sitio de Agua Caliente y de la histórica Colección Troyo— lo expuesto propone un giro radical a la historia con que nos educaron: No estamos ante una exhibición que hace "cosmética" con el pasado originario para volverlo amigable al ojo occidental. Al contrario, la exposición, aunque en su mayoría son piezas pequeñas nos confronta con la estética pura, la ritualidad y la cosmovisión de una sociedad que habitó la zona sur de la ciudad de Cartago desde hace más de dos milenios.

Invitación a valorar nuestro arte mirada propia
Entendiendo que la belleza y el valor de estos objetos no dependen de los cánones europeos, sino de la memoria y la verdad que logran desenterrar. Como diseñador y artista visual, durante mis estudios en Italia durante la cual visité muchos museos, en principio admiré este arte comparándolo con el de civilizaciones europeas como la etrusca, la cretomicénica y griega, pero luego me percaté que los fundamentos de la armonía ya eran aplicados en el arte ancestral; en lo elemental, este arte exhibido hoy tienen las mismas fundamentaciones geométrica y estéticas que aprecié desde tiempos escolares cuando nos llevaban al Museo Nacional.
Entonces, yo me preguntaba ¿quién fue primero, el huevo o la gallina? Mi respuesta siempre fue que tanto como los europeos, los orientales, los africanos, los árabes, todos los seres humanos hemos aprendido del entorno, porque manejamos un lenguaje universal, la “lengua madre” que refería Zapp (que escuché bastante pues fui colega suyo en el TEC a finales de los ochenta, la cual es numérica y cuadriculada (Zapp 2015).; pero algo importante de destacar es que nuestros antepasados también fueron grandes observadores de la naturaleza, de ahí derivaron la agricultura, la medicina, el lenguaje, pero también los objetos y en principio una escudilla heptagonal es tan compleja que un cántaro de hierro que parte de un cilindro que se intersecta a un cono, u otras derivaciones de superficies de transición que son estética pura del lenguaje universal. Todas son abstracciones, y de esto hay demasiados ejemplos en la arquitectura mesoamericana, en los textiles, en la pintura parietal y cerámica de este continente.
La Colección Troyo: El reconocimiento del artista de la región
Para entender el impacto de esta muestra es indispensable hablar de la Colección Troyo, la cual fue reunida a finales del siglo XIX por el cartaginés José Ramón Rojas Troyo, esta selección fue una de las colecciones fundacionales del Museo Nacional de Costa Rica. Al devolver temporalmente estas piezas a su tierra de origen, la exposición realiza un ejercicio de repatriación simbólica y de reivindicación estética.
Estas obras de piedra y cerámica no fueron creadas bajo la lógica europea o como simples objetos decorativos. Cada pieza de cerámica modelada y cada piedra labrada representan el lenguaje de un artista regional altamente especializado. Estos creadores originarios ancestrales del Valle de El Guarco poseían un dominio técnico avanzado y una profunda sensibilidad para plasmar la fauna local, las figuras humanas (antropomorfas) y los símbolos de su cosmovisión. Al exhibirlas hoy sin el filtro eurocéntrico, el Museo Municipal de Cartago no nos muestra "artesanías toscas", sino la obra de creadores originales que daban forma a la identidad, la política y la espiritualidad de su época.

La exposición temporal (2026-2027)
“Ancestros de El Guarco”, inaugurada en septiembre de 2026 en el Museo Municipal de Cartago, adquiere una relevancia crítica y profunda cuando se analiza bajo el lente de las problemáticas contemporáneas de las neohegemonías y la globalidad.
En un mundo hiperconectado donde las narrativas culturales globales tienden a homogeneizar las identidades locales y donde las nuevas formas de poder como el neofilibusterismo (neohegemonías económicas, tecnológicas y de pensamiento) dictan lo que es "valioso" o "moderno", esta muestra de más de 300 piezas arqueológicas procedentes del sitio Agua Caliente y la histórica Colección Troyo opera como un factor contrahegemónico de resistencia cultural que son de alto valor para equilibrar la avalancha del comercio global que llena de baratijas chinas los centros comerciales, y peor aún, donde hay artesanías de estilo típico local, pero fabricadas en China.

En conclusión
La muestra de los ancestros de El Guarco en el Museo Municipal de Cartago, recién inaugurada el 14 de septiembre pasado, es una oportunidad invaluable para reencontrarnos con las raíces profundas de nuestra identidad mesoamericana y costarricense en particular. Un esfuerzo de la Alcaldía y Municipalidad de Cartago, del Museo Nacional y del Ministerio de Cultura.
Como crítica a la muestra -que siempre es importante externar para que el artículo sea creíble-, no es una crítica al corpus expositivo tan exquisito y valioso, sino a la forma a como se presentan los aspectos de mediación, demasiado ruidosos o muy publicitarios, recargados de superposiciones y reflejos de luminosidad que no nos permiten obtener una fotografía nítida, y eso mismo opaca la asimilación deseada de los contenidos expuestos; resta visibilidad al verdadero valor del arte de nuestros “Ancestros de El Guarco”, que no necesita venderse a nadie para que sea publicitara como si estuviera en un centro comercial, importa mantener una estética minimalista para generar un entorno que contribuya al aprendizaje de lo que tenemos en esta provincia pero sin tanto ruido visual que peca por el exceso.